viernes, 30 de junio de 2017

Llegando a fin de mes



El mes comenzó fuerte con un domingo en la Feria del libro, a tope. Pude charlar brevemente con Carlos Sadness. Mi idea era saludarle en plan "quién eres túuuu", pero los nervios me traicionaron absurdamente y creo que quedé en plan "típica seguidora de encefalograma plano". Una pena, qué queréis que os diga. 



Aunque conseguir que me firmase su libro de ilustraciones fue una pasada, os diré que casi lo fue más el hecho de que esta jornada consolida otro de los clásicos que voy creando con mi amiga María, ya que es el segundo año que nos damos un garbeo por las casetas, comemos en el césped y rematamos faena en La mejor tarta de chocolate del mundo. Este año yo opté por un pastelito de Belem que me pareció un bocado delicioso.

Después de la feria del libro nos dejamos caer por la cuesta de Moyano, a la que hacía siglos que no iba. Para nosotras os garantizo que este plan es algo muy parecido a lo que debe ser el paraíso. Tantos libros, tantas historias... Acabamos en los puestecillos de artesanía que hay al final, y nos reímos bastante probándonos los anillos que cambian de color y te dicen cuál es tu estado de ánimo. Prometo que este verano me compro uno. Y si os doy tanto detalle de este día es porque los planes sencillos cada día me gustan más.

Gracias desde aquí María, por ser mi más mejor amiga, por aguantar mis quejas y desvaríos. Hablar contigo es como hablar conmigo misma y me ayuda tanto... me ayuda tanto que cambiaste el rumbo de mi mes y hoy, 30 de Junio, me siento muy alejada de la chica que en el césped del Retiro se sentía agotada y te relataba todas aquellas cosas que no le gusta ser.

Es mes tambien empezó a tope en la cocina: bizcocho de almendra, helados de chocolate (sí, hemos vuelto a hacer esta delicia) y pan de espelta. Me he comprado un libro de pan casero y poco a poco voy interiorizando conceptos que me ayudan a mejorar mis panes. Me he dado cuenta de que se puede entablar un diálogo con la masa... y que por mucho que en una receta te ponga que en 2 horas va a estar lista para hornear, es ella la que debería decírtelo. Con el calor de mitad de mes y varios fines de semana fuera de casa, tengo la panadería un poco parada, aunque confieso que aún me quedan provisiones en el congelador, por lo que no me ha hecho falta meter las manos en harina.

En el apartado lecturas, he acabado un libro del asteroide del que espero hablaros pronto. Las reseñas se me están acumulando... Aunque sé que si de repente sólo hablo de libros alguien se me quejará. Jejeje.

Y si os pensábais que no os iba a hablar del bibliobús, estabáis equivocados. He arrasado para todo el verano: 8 libros (6 si contamos que uno es de cocina y otro infantil) se han venido de vacaciones a casa. Tengo ganas de hincar el diente a cada uno de ellos.

El mes ha dado hasta para irnos de viaje con los amigos. Estando como estoy en una fase de implicación familiar con los niños, introspección personal y enganchada con otro libro, confieso que no he sido el alma de la fiesta, ni siquiera un palmero... Pero igualmente confieso que me ha parecido un fin de semana delicioso, provechoso y productivo. 

Apartado películas. Me he convertido al La La Landismo. O lo que es lo mismo, formo parte de la mitad de seres humanos que adoran esta película. En su día quise ir al cine a verla, pero no hubo ocasión. Sé que en Julio la proyectan en algún cine al aire de Madrid. Y quién sabe... puede ser una ocasión. Sigamos nuestros sueños, intentemos no romper los sueños de los demás. Si además vestimos bonito y bailamos al son de nuestra canción, el éxito es seguro. Lloré un poquito al final. Mientras amasaba mi pan de espelta. Que no os creáis que yo soy capaz de estar quieta en el sofá mirando la tele. En fin.
 
El broche casi final del mes ha sido mi primera noche de San Juan en la playa. Me he pasado dos días con un nudo en la garganta de felicidad y plenitud que hacía mucho tiempo que no sentía. Son de esos momentos con mucha gente haciendo lo mismo, lo mismo y encima bonito, con sentimiento... Son cosas que a mi me ponen los pelos de punta y me hacen llorar. Fue una noche cargada de simbología, mágica, hechizante y agradezco profundamente haberla vivido y haber podido disfrutar y sentir como lo hice.

Como os contaba en el anterior fin de mes, y tras aceptar apuestas ;) os diré que he conseguido levantar el pie del acelerador. Un día de paseo por el centro de Madrid me sirvió para darme cuenta de que me paso la vida abarcando más de lo que puedo, todo por la sensación que tengo tan a menudo de que me van a faltar vidas en esta vida. Pero así tampoco llego a ningún lado. Así que me he calmado. Bastante. Quizá he renunciado a cosas. He comprado paciencia de uso infantil y estoy bastante satisfecha del resultado. Este mes no me planteé objetivos. He ido improvisando. O más que improvisando, he ido conectando. Si he conectado con un tema he seguido adelante. Si no he conectado, lo he dejado pasar hasta que me ha llegado el momento idóneo. Y estoy bastante contenta. Pero no se hasta cuando seguirá conmigo esta etapa de conectividad.

Este mes, en el que el curso ha terminado, los horarios han cambiado y las rutinas ahora también son otras y semanas después del evento amasar pan-ver película, de manera mágica he conseguido sentarme en el sofá sin pensar en que tendría que estar haciendo otra cosa, me he tumbado en la terraza a jugar con mis hijos y me he preguntado ¿qué hacía yo antes con mi tiempo?

Acabo Junio y os cuento que nunca he tenido un diario. Llegar a fin de mes y contarlo aquí es lo más parecido que he hecho nunca. Confieso que a veces no me resulta fácil, y prueba de ello es que el año pasado no terminé "la saga" y me di por vencida. Es el sexto mes consecutivo en el que os he contado sin mucho filtro mi día a día. Sé que a muchos os gusta. A mi me sirve para hacer balance, para ver que muchas veces no consigo lo que me propongo, y otras veces sin proponerme nada consigo cosas o me pasan cosas que una vez deseé y había olvidado. Como vivir una noche de San Juan.

Mi vida es como la vida misma. Como cualquiera de vuestras vidas. Ni mejor ni peor. A veces, como en este mes de Junio, conecto con ella. Y me gusta. Me enamora. Me hace feliz. Y le agradezco. Y sé que puedo pedir mucho más. Pero también sé que lo que tengo me colma. Y lo valoro. Lo quiero. Y de nuevo lo agradezco.

Y empieza el verano. Y no se si seguiré tan profunda, o si me daré a la ligereza de los cuerpos en las noches de verano. Admito sugerencias.

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