sábado, 3 de junio de 2017

Dos en la carretera: Mallorca en primavera



No me cabe ninguna duda de que Mallorca se asocia fundamentalmente a la época de verano, las playas y el turisteo. Pero no os quedéis sólo con esa imagen. La isla de Mallorca tiene mucho que ofrecer fuera de la temporada estival. Si estáis buscando un plan distinto para lo que resta de primavera, un viaje de 2 o 3 días lejos de vuestra residencia habitual y que os de un impulso vital para llegar con ánimos al verano, Mallorca es una buena opción. Porque ya apetece  sacar los cuerpos al sol y a la naturaleza, y en Mallorca encontraremos esto y mucho más.


Hace ahora justo un año, ese fue nuestro plan. Así que, con conocimiento de causa, os cuento que un fin de semana en Mallorca, sobre todo si encontramos unos vuelos baratitos, merece la pena. Y para que veáis que no miento, todo esto es lo que hicimos y os sugiero si algún día vais a Mallorca.

La ciudad de Palma será parada obligatoria. La catedral y la zona de alrededor es simplemente espectacular, y por mucho que la hayas visto en fotos o en la tele, asombra su monumentalidad. Cuando nosotros estuvimos tuvimos la suerte de toparnos en tan magnífico entorno con un market de foodtrucks, con música en directo. El lugar emanaba una mezcla muy acertada de ambiente de fiesta de barrio antiguo, con sus bombillas y sus puestos, con la modernidad de las caravanas y sus comidas del mundo. Sin duda, un buen recuerdo. Las calles cercanas y el barrio gótico son también un paseo imprescindible. Calles llenas de vida, bares y gente, unido al encanto de sus edificios y su trazado estrecho, harán que te sientas realmente de vacaciones. Para visualizar esta sensación, sólo tienes que imaginar que llegas allí un viernes, después de una dura semana de trabajo y de repente estás tan cerca de la brisa del mar, con una caña en la mano y mirando al cielo azul en una estrecha e histórica calle.



Después de esta bienvenida, a la que nadie en su sano juicio diría que no, yo te recomendaría acercarte al Mercado de San Juan. Está algo alejado de la zona más turística, pero puede ser la ocasión de estirar las piernas, pasar por la Ópera y la Rambla y ver zonas menos turísticas de la ciudad, que es algo que siempre resulta interesante. En el Mercado de San Juan encontrarás distintos puestos especializados en distintos tipos de comida: tortillas de patata de pulpo o chipirones, croquetas de mil sabores, comida italiana, asiática… vermú, vinos y cervezas, cafés y pasteles. Y casi seguro que también tendrás la suerte de encontrar música en directo. ¿Qué? ¿Cómo lo ves? Yo me iría de nuevo ahora mismo.

Y por supuesto, no puedes irte de Palma sin probar una buena ensaimada. Yo te recomiendo Forn Fondo por varios motivos: unas ensaimadas espectaculares, bien preparadas para el viaje en avión si es que esa es tu idea, una buena atención al cliente, un local con mucho encanto y una ubicación muy accesible. Aciertas seguro.

Parece que no, pero una tarde en Mallorca da mucho de sí.

El sábado te sugiero que te adentres en la Sierra de Tramuntana, una zona que esconde algunos de los pueblos más bonitos y bien cuidados de nuestra geografía. Nosotros nos centramos en conocer Valldemosa y Sóller, que se pueden ver perfectamente en la misma mañana. 

En Valldemosa encontrarás las típicas calles empedradas, de edificios de piedra, macetas, plantas y flores en cada esquina. Y unas bonitas vistas de la sierra. Además del dulce típico de Valldemosa, la coca de patata. Ideal para llenar un poco el vacío de media mañana antes de salir a visitar el siguiente pueblo.


Sóller es un lugar con mucho encanto: una plaza bulliciosa en la que admirar un precioso edificio proyectado por un discípulo de Gaudí. El encanto de Sóller, más allá de esta plaza, reside en su tranvía antiguo y en una calle comercial en la que encuentras desde fruterías y droguerías de toda la vida, hasta los comercios más actuales. Sóller me dejó la impresión de ser un lugar con mucha vida y me consta además que había propuestas muy gourmet para comer. Pero nosotros ya teníamos mesa reservada, así que nos quedamos un poco con las ganas de picoteo.


Nuestro plan, por tanto, continuó con comer a lo grande. Y para ello elegimos El jardín, galardonado con una Estrella Michelín. Para quien no va habitualmente a lugares de este tipo (o sea, yo), te puedes sentir un poco en otro mundo. Te prestan tanta atención y te tratan tan bien que puedes llegar a sentir la incomodidad de ser el centro de atención. Pero es sólo una impresión inicial. El personal acabó hablando con nosotros de cosas cotidianas de la vida. Pero a lo que vamos, la comida… La Chef nos dio la bienvenida en persona con un pa amb oli muy especial. Y el resto de platos fue una sucesión de sabores tan intensos, que es una experiencia muy recomendable. En una palabra, y como ya he dicho en alguna ocasión al hablar por aquí de otros lugares prodigiosos, es simplemente espectacular cómo se pueden conseguir sabores tan definidos y explosivos en una cocina. Pruebas cosas que nunca has probado, sabores y texturas nuevas. 



Sábado tarde, ¿quién dice que no a un ratito de playa? Da igual no bañarse, aunque sería mucho mejor hacerlo por supuesto. Pero ¡qué placer más grande que una playa azul cristalina con pececitos nadando para ti y 3 escapados más! Una tarde de sonido de olas, de un buen libro con una buena compañía. Un buen paseo de pies descalzos por la playa...



El domingo por la mañana, antes de que llegue la hora del vuelo de vuelta, puedes perderte de nuevo por algún pueblo de la Tramuntana, puedes aprovechar y comprar souvenirs en Palma, puedes aprovechar para disfrutar de un largo y lento desayuno y de unas pocas horas más de relax al sol. Que fue lo que hicimos nosotros: cargar las pilas en el paraíso para la dura vuelta a la realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...