miércoles, 1 de marzo de 2017

Llegando a fin de mes

Febrero. Casi casi 28 días desaparecida de mi hogar virtual. Mi parte creativa ha estado adormecida, o quizá dedicada a coser disfraces de carnaval. Todas las madres lo sabemos: el tiempo que empleas en pensar el disfraz, buscarlo si tienes la suerte de que lo vendan o comprar los materiales y crearlo si no has tenido esa suerte, es inversamente proporcional al tiempo que dura el desfile de carnaval en el cole. Creo que por fin entiendo a los diseñadores de alta costura... ja!


No obstante, gracias a estos avatares, he pasado algunos de los mejores y más meditativos momentos del mes, dándole que te pego a la aguja y el dedal. Creo que para nuestras abuelas el bordado era el yoga y la meditación de la época. Y estoy segura que para mucha gente lo seguirá siendo hoy en día.

Febrero ha dado de sí en cuanto a estos temas introspectivos. Diréis que me paso de intensa, pero he descubierto que hay un tipo muy listo que ha determinado que hay 13 claves para ser feliz. Ni una más ni una menos. Se trata de Tal Ben-Sahar. El día que lo descubrí, gracias a una persona de mi entorno laboral que siempre me descubre cosas muy interesantes, comprobé que de la lista de 13, y sin ser condescendiente, habitualmente hago 6 de esas cosas. Ocasionalmente hago 4 de ellas. Y las otras 3, pues bueno... supongo que habrá que ponerles un poco de atención. Por de pronto, y tal y como os conté cuando os hablé del libro de Victor Küppers, "saludar y ser amable" está en mi campo de acción actual, aunque no conozca al saludado. Volviendo al profesor Tal Ben-Sahar, aquí os dejo un video que habla sobre esas 13 claves para ser feliz.

En Febrero he disfrutado de uno de los momentos que más me han centrado en los últimos meses: una clase de yoga integral de hora y media, aderezado con un masaje de treinta minutos. Todo cortesía de mi Rey Mago. El lugar elegido fue Diwali, pegadito a Madrid Río. Un local espectacular, del que salí con la pila más que cargada y con la sensación de estar en mi centro. Y con el convencimiento de que ahora que no hago yoga habitualmente debería sacar tiempo para una sesión de este tipo al menos una vez al mes.

Este mes he vuelto a recordar y poner en práctica eso de que cuando estás dando vueltas a la cabeza a algo, o tienes una tarea pendiente desde hace tiempo, no hay nada mejor que ponerse manos a la obra y quitárse el tema de encima. Ponerse manos a la obra no desgasta tanto como rumiar el tema sin parar. Al contrario, ponerse manos a la obra nos devuelve la energía. Y lo digo desde la experiencia que me otorga haber tardado 2 años desde que empecé a intentar arreglar un desperfecto en mi casa.

En el apartado lugares de Madrid para comer, le tocó el turno a Camarote Vintage. Estuve un día sola a finales de verano, mientras los niños disfrutaban de una obra de teatro con la tía y mientras el amor estaba en tierras lejanas. Es un sitio chulísimo, cuco y coqueto. Me quedé con ganas de cenar, así que este mes nos dejamos caer por allí y me encantó el ambiente que se respiraba. Recomendamos la pizza de provolone. Buenísima.

Dado que ha sido el mes de los Goya y de los Oscar, creo que debo dejar constancia de que he visto alguna peli que otra. Tarde para la ira, que en términos generales no me gustó. A juzgar por todos los premios que se llevó no seré yo quien diga nada en su contra. Pero tanto mal rollo, tanta violencia... se me quedó mal cuerpo. Inferno, basada en la novela de Dan Brown que no he leído. Las anteriores las leí y ver las pelis después me moló bastante. Supongo que me habré perdido bastante información y detalles al ver sólo la peli. Pero me entretuvo y me gustó. También fui al cine a ver Canta con los niños. Juro y perjuro que lo intenté evitar, porque era una peli que no me llamaba nada la atención. Pero a fin de cuentas, si se trata de ir al cine para ellos, habrá que tener en cuenta sus gustos. 2 o 3 puntos divertidos, pero me pasó sin pena ni gloria. Y por último, peliculilla light para acabar uno de esos días en que no estás para pensar mucho, Nunca entre amigos. Lo dicho, no da para mucho.

Con las lecturas ando un poco estancada, pero pronto espero contaros que he terminado el libro que tengo entre manos.  
 
Y poco más amigos. Sigo visitando mi Bibliobús, que cada día lo peta más. Sigo buscando recetas sabrosas (y sanas, a ser posible) que incorporar a mi recetario. He vuelto a retomar la rutina de gimnasio, porque en Enero ya lo daba casi por perdido. Tanto lo retomé que pasé una semana en la que bajar cualquier escalera era deporte de riesgo: tal fue la sobrecarga muscular que mis piernas no me sujetaban. Y... ¡¡he vuelto a nadar!! No se por qué dejo de hacer cosas que me gustan. Bueno sí lo sé, no nos engañemos. Pero he descubierto que a 5 minutos de mi trabajo tengo un polideportivo genial y no voy a desaprovechar la oportunidad.


En Febrero cumplí 2 de los 3 objetivos que me había propuesto. Y sumé uno nuevo que tengo pendiente: hacer la lista de las cosas que más me gusta hacer para no perderlas de vista, y hacerlas siempre que pueda.

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