martes, 24 de enero de 2017

Mis 10 novelas preferidas de todos los tiempos



Lo primero de todo, os invito a que tratéis de descubrir cuáles son vuestras 10 novelas favoritas. ¡No es nada fácil! Para hacer este post, de toda mi lista de lecturas, marqué las que más me habían gustado, y me salían ¡59! Reduje de ahí a 10 sin pensarlo mucho, me dejé llevar por el corazón.

Ya me diréis si coincidimos en alguna. Van sin orden de preferencia...

Mis diez novelas favoritas


Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Aquí creo que no arriesgo mucho. Lo leí con 15 o 16 años y me pareció impresionante. Fue el primer libro que leía de Gabriel García Márquez y por tanto, la primera vez que me asomaba al realismo mágico. Me aprendí sin darme cuenta el comienzo, y desde entonces no lo he olvidado: Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo. Macondo…

Si te dicen que caí, de Juan Marsé. Fue la primera novela que leí de Marsé y el autor me dejó atrapada para siempre. La leí con 18 años y desde entonces me ha dado tiempo a leer su obra completa. A día de hoy todavía le sigo y Últimas tardes con Teresa es también una de sus novelas que más me gustan.

Matar un ruiseñor, de Harper Lee. Mi primera referencia sobre esta obra fue a través del cine. Lo leí con 19 años después de haber visto la peli un par de años antes en el instituto. Creo que tanto la novela como la película son obras maestras.

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. Lo leí con 20 años y me obsesioné con el tema de que fuese su única novela. Me dediqué a buscar relatos y otros escritos por internet y encontré cosas como “Un día perfecto para el pez banana”. Hace cosa de 3 años volví a leerlo y volvió a encantarme. Son de esos libros que no entiendo por qué a la gente no le gusta…

Aventuras, inventos y mixtificaciones de Vicente Paradox, de Pío Baroja. El primer libro de Baroja que leí fue Laura, pero creo que excepto por el nombre, no me dejó ninguna huella. Con Aventuras, inventos… Baroja me atrapó para siempre. Al igual que Marsé, durante muchos años ha sido uno de mis escritores de cabecera y me he leído parte de sus trilogías. Son muchas, la verdad... pero yo seguiré dedicando parte de mi vida a leerlas todas.

Báilame el agua, de Daniel Valdés. Recuerdo que con 23 años recorrí medio Madrid (por no decir Madrid entero) para poder comprar un ejemplar. Más tarde lo adaptaron al cine. Es un librito muy corto que se lee en un suspiro. Pero que te deja sin aliento. Como su poema. Báilame el agua. Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto…

La tregua, de Mario Benedetti.  Este es otro de esos clásicos con los que es difícil fallar. Lo leí con 23 años y de él me quedan frases como esta, que a menudo vuelve a mi vida, porque a veces me siento así cuando la gente halaga la cantidad de cosas que hago con mi vida... aunque afortunadamente no soy viuda: Yo tendría que sentirme orgulloso de haber quedado viudo con tres hijos y haber salido adelante. Pero no me siento orgulloso, sino cansado.

De parte de la princesa muerta, de KenizeMourad. Se trata de una novela histórica, género del que no suelo leer muchas novelas. Estaba en casa y fue todo un acierto sacarla de la estantería para conocer todo el poderío otomano y la historia de la princesa. Lo leí con 30 años y disfruté mucho cuando años después visité Estambul y comprobé in situ muchas de las descripciones minuciosas que hace de los palacios.

El profeta, de Khalil Gibran. Muchas veces he querido hablar de este libro en mi blog. Pero nunca me salía algo redondo, o algo que me gustase. Lo leí con 32 o 33 años, una época de reacomodo en mi vida y sentó la base de muchas cosas que vendrían después. Para mí es un libro de referencia, cargado de verdades universales. Como esta, la que más me gusta: Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de la llamada de la Vida a sí misma. Vienen a través vuestro, pero no de vosotros. Y aunque estén con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, pues sus almas habitan en la mansión del mañana, que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños. Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no intentéis hacerlos a ellos como a vosotros. Ya que la vida no retrocede ni se detiene en el ayer. Sois los arcos por los que vuestros hijos, cual flechas vivas son lanzadas. El Arquero ve el blanco en el camino del infinito y Él, con Su poder, os tenderá, para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos. Que la tensión que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo, ya que así como Él ama la flecha que vuela, ama también el arco que permanece inmóvil.

Las dos amigas, de Elena Ferrante. No os daré más la brasa sobre este libro, que creo que ya el año pasado os la di lo suficiente. Lo leí con 37 años ;) y es sin duda una de las novelas que más me han gustado en mi vida: por todo lo que pasa, por el ambiente de barrio, por la amistad de dos personas que son distintas y a ratos no se soportan pero no saben vivir sin saber una de la otra, por el trasfondo histórico…


¿Habéis pensado ya cuáles son vuestras 10 novelas favoritas?

2 comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...