viernes, 6 de mayo de 2016

Dos en la carretera: Islandia en 4 días



Islandia es ese lugar al que siempre estaré dispuesta a volver. Una isla magnética, donde encontrar un paisaje distinto detrás de otro y ninguno parecido a lo que hayas podido ver anteriormente en tu vida.

Como os conté hace tiempo en esta entrada, Islandia es ese lugar al que vuelvo de vez en cuando, aunque sea imaginariamente. El otro día, navegando por Pixabay buscando fotos bonitas, empecé a ver esos paisajes, y me entraron ganas de contar con más detalle qué se puede hacer en Islandia en 4 días. 

Una de las cosas más importantes a la hora de planificar un viaje a Islandia, siempre y cuando no queramos ver auroras boreales, es tener en cuenta la época de mayor horas de luz al día. El denominado Sol de medianoche es ese fenómeno que hace que en Islandia la noche no acabe de llegar entre los meses de mayo y agosto. De esta manera, podremos exprimir los días al máximo y alargar nuestras visitas sin problema. Creo que nunca olvidaré la imagen de caminar por una calle de Reikjavik a las 23.30 con la sensación de que eran las 19.30 de un día cualquiera de nuestra primavera madrileña.

Con esas condiciones, cuatro días en Islandia dan de sí como para conocer la capital y el sur de la isla. Los atractivos de Reikjavik y los lugares que no te puedes perder son:

El lago Tjörn. Se trata de un lago natural que se encuentra junto al Ayuntamiento, y en el que viven libremente patos y ocas. Durante el invierno su superficie se congela y sirve de pista de patinaje.

Calle Laugavegur. Todas las calles de Reikjavik tiene una identidad muy propia, con casas de poca altura y muy coloridas. La Calle Laugavegur además es la principal calle comercial de la ciudad, muy concurrida y con mucha vida.

Iglesia de Hallgrímskirkja. Estructura y altura impresionante. Una imagen vale más que mil palabras.


Muy cerca de la capital, podemos disfrutar del Blue Lagoon. En Islandia utilizan la energía geotérmica con mucha soltura. Siendo una isla con gran actividad volcánica, extraer el calor de la tierra para calentar el agua es cosa fácil. En este caso, el agua que nutre el lago proviene de una cercana central geotérmica, y si te acercas mucho a las zonas por las que las tuberías vierten el agua al lago puedes salir medio escaldado... En Reikjavik el agua caliente de las casas no se paga, es como un bien natural del que todos se benefician. Aunque el precio que haya que pagar es ducharse con un fuerte olor a huevo podrido, científicamente denominado olor a azufre ;)

Ir al Blue Lagoon es una experiencia que no puedes perderte. Bañarte en aguas tan calientes cuando la temperatura exterior puede rondar los 16 grados es realmente un placer. En algunas zonas del lago podremos utilizar el sílice para cubrir nuestra cara y cuerpo, que quedarán muy suaves.

Recuerdo que en el balneario hay una tienda en la que se puede comprar este y otros productos para seguir cuidándonos en casa. 



Para comer algo desenfadado en Reijkavik te recomiendo que no te pierdas el Sea Baron, un local de bancos corridos donde comer junto a otros viajeros desconocidos una deliciosa sopa de langosta, además de poder elegir un pincho de pescado que te harán en un momento en la parrilla. 

El sur de Islandia está plagado de cataratas, y como decía, paisajes fascinantes que incluyen glaciares, geiseres, volcanes y extensas llanuras. En un día en Islandia puedes experimentar las cuatro estaciones. Otro de los recuerdos que me quedarán de Islandia es que toda esa extensión está salpicada de pequeñas familias de ovejas, alejadas sorprendentemente de cualquier población cercana, y que sin embargo, pertenecen a las familias de ganaderos que también de trecho en trecho salpican la isla. Las ovejas viven en libertad durante todo el verano y ese parece ser el secreto de que su carne sea excelente.

Una de las excursiones más típicas y que tampoco te puedes perder es la del Círculo Dorado, que tiene origen y final en Reikjavik y que nos llevará por el parque nacional del Thingvellir, a la catarata de Gulfoss y a Geysir. 

Thingvellir es un lugar histórico muy importante para los islandeses. Es el lugar donde se relizan algunos de los acontecimientos más importantes de Islandia, como por ejemplo, la reunión del parlamento durante siglos. Sin saber mucho (o nada) de geología trataré de explicaros que ese es el lugar en el que se juntan (o separan) las placas tectónicas de América del Norte y Europa, y por cuya grieta surgió Islandia.


Islandia es un lugar muy dado a los mitos y las leyendas. Por ejemplo, los islandeses suelen creer en los duendes. Y si ves un amontonamiento de piedras, no deberías tocarlo ni tirarlo, ya que los duendes las han puesto ahí y hay que respetarlo. Han llegado a replantear trazados de carreteras tras haber encontrado alguna que otra roca que impedía el paso. En Thingvellir nace la leyenda de la Lava de los cristianos, que cuenta que, reunido el parlamento para decidir qué religión debía adoptar su pueblo, llegó un mensajero aununciado que un volcán había entrado en erupción. Una de las mujeres allí reunidas dijo que habían hecho enfadar a los dioses con su disputa, y que un sólo hombre debía decidir qué religión tomar. La persona elegida, encerrada durante 24 horas para meditar, decidió que sería el cristianismo. Todo el mundo aceptó pacíficamente la decisión y no se derramó ni una sola gota de sangre.

La catarata de Gullfoss es una impresionante caída de agua de 32 metros de altura y un largo de 2,5 km. Un espectáculo hipnotizante, ese caudal de agua cayendo ininterrumpidamente... En Islandia te puedes sentir especialmente insignificante en cualquier momento, frente a la naturaleza tan salvaje. En este lugar es sencillamente inevitable tener ese sentimiento de pequeñez.
 

La zona de géiseres islandeses es a lo mejojr una de las más atractivas cuando empiezas a planear el viaje. Y la verdad es que el espectáculo no defrauda. Un agujero repleto de agua aparentemente en calma, eso sí, caliente, de repente se convierte en una pequeña cúpula de agua que apenas sobresale del suelo, para, en décimas de segundo, salir despedida hacia el cielo, convertida en una espectacular torre blanca.
 



Otra excursión que debes hacer es la que te lleva hasta el precioso glaciar Jökulsárlón, un impresionante lago glaciar, de tonos cambiantes, casi siempre azules, salpicado de icebergs de miles de años, entre los que se puede navegar. Hace menos de 100 años este lago  aún era parte del glaciar, pero motivos como el cambio climático y la entrada de agua salada del océano, han ido provocando su deshielo.

Me atrevería a decir que Jökulsárlón fue el motivo principal por el que se encendió en mí el deseo de viajar a Islandia. Allí pudimos ver focas y, caminando un poco, llegar al océano Atlántico y ver cómo algunos pedazos de iceberg acaban su vida allí.



Hasta llegar a este lago, probablemente hagas parada en la catarata Seljalandfoss y puedas acercarte y pasar por detrás de ella. Una experiencia muy recomendable... siempre y cuando lleves impermeable o ropa de cambio.

 
Desde la carretara podrás admirar el volcán Katla y el glaciar Mýrdalsjökull y a la vuelta parar en Skórgafoss, una catarata con una caída de agua de 60 metros. De nuevo, otro espectáculo impresionante. 

 


Islandia es ese país curioso que tiene una única carretera nacional, de dos carriles, uno para cada sentido.


Y extensos campos de lava cubiertos de un tupido musgo. Lugares por los que no te aconsejan adentrarte, ya que el musgo podría estar tapando algún agujero en la lava y podrías desaparecer. Leyenda o verdad, son ambas otras imágenes que me quedarán de recuerdo de mi viaje.

 

Los islandeses parecen constantemente orgullosos de su modo de vida, del agua pura que puedes encontrar en cualquier parte de la isla y que puedes beber directamente desde cualquier río, de sus plantas geotermales con las que calientan todo el agua corriente de la isla y de las piscinas y lagos para bañarse. Sus primeros habitantes fueron vikingos de Dinamarca que llevaron consigo esclavos de Irlanda e Inglaterra. Están orgullosos de sus caballos que, como ellos dicen, tienen 5 marchas, y de sus ovejas, que tienen 2 capas.


 

2 comentarios:

  1. Me dieron unas gansa locas de ir a Islandia!!!!Gracias por contar con tantos detalles!

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  2. Yo vuelvo muchas veces ;) hoy por ejemplo estuve viendo Geysir

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