miércoles, 11 de noviembre de 2015

El placer de cuidarse



Uno de los placeres a los que uno puede recurrir en esta vida es al placer de cuidarse. Como cada uno lo entienda, claro está. Para mí últimamente cuidarme supone cuidar mi cuerpo por dentro, un poquito por fuera y cuidar sobre todo mi mente. Cuando te cuidas y eres consciente de ello, te sientes en paz, observas los días que te descuidas un poco como un capricho o también una necesidad de aflojar y relajarse, y sabes volver a la vida sana, es más, necesitas volver a la vida sana, tu cuerpo te lo pide. Observar las necesidades y tratar de satisfacerlas de la forma más sana y más agradable posible, es sin duda todo un placer, y cuando actuamos en consecuencia, parece que todo son beneficios. 

Como cualquier cambio a mejor, los resultados no serán muy significativos ni muy inmediatos, excepto la beneficiosa sensación de sentir que verdaderamente estamos cuidando de nuestro cuerpo. Sólo tenemos uno y es para toda la vida. Más nos vale cuidarlo como se merece.


Y esa sensación de cuidarse, el placer de cuidarse, es lo que más nos puede conquistar para seguir adelante en el camino de la vida sana.


Lejos de tratar de ser una gurú de nada, ni de querer hoy convencer a nadie de nada, pienso que hay tres cosas fundamentales que nos ayudan a cuidarnos: la alimentación, el ejercicio y la meditación. 


La alimentación es la base fundamental para tener un cuerpo lo más sano posible. No se trata sólo de buscar un buen cuerpo por fuera, aunque esa pista nos pueda servir para empezar todo un proceso de mejora. Sobra decir que la alimentación es el combustible del cuerpo. Deberíamos elegir el de la mejor calidad, el que nos dé el mejor rendimiento, y el que cuide de nuestro motor y nuestros engranajes de la mejor manera posible. ¿Acaso no haces algo parecido con tu coche? Cierto es que se nos educa poco y mal en cuanto a alimentación y “premiar” a nuestros hijos a menudo supone darles un buen cacho de bollo industrial o llevarles a la “hamburguesería de hamburguesas de plástico”. 


Tengo la suerte de que me gusta comer de todo, si bien en los últimos tiempos he ido girando hacia un tipo de alimentación más sana. ¿Dónde quedaron aquellas tostadas llenas de mantequilla y mermelada del desayuno? ¿Dónde ese café cargado de azúcar? Si mi madre leyese esto no se creería que he dejado de enfadarme porque no hay pan de molde para desayunar. Aunque esto no quiera decir que de vez en cuando no me rinda a ese placer, lo cierto es que hace muchísimo tiempo que ese ha dejado de ser mi primer alimento de cada día.

Un punto que considero importante y que me aplico, es que no hace falta dejar de comer nada, sólo hay que comer con cabeza. Y soy capaz de disfrutar tanto un plato de brócoli “al dente” con aceite de oliva virgen como un donuts-cargado-de-cosas-malas... pero con consciencia, es decir, un donuts de ciento al viento no nos va a conducir a la enfermedad, pero comer brócoli todas las semanas va a tener a nuestro cuerpo contento.


Propongo: investiga un poco sobre las cosas que estás comiendo. Puede que te sientas culpable al principio al conocer qué esconde cada alimento diario en tu dieta. No hace falta que cambies de la noche al día (de todas maneras es imposible, aunque quieras…). Empieza a elegir alimentos más sanos. Aliméntate con consciencia y piensa que esos alimentos te están cuidando y beneficiando por dentro. Verás qué placer.

Te dejo un par de blogs que sigo habitualmente y que nos dan un montón de información e ideas para mejorar la alimentación: El blog de Dietética Casa Pià y El blog de Aida Artiles y la última tanda de entradas del blog Coaching con C.
Para ir "espabilando", no está de más leer algún blog como Dime qué comes

 


El ejercicio nos hará, sobre todo, mejorar nuestro estado de ánimo y en segundo lugar y de una forma más lenta, hará que nuestro cuerpo mejore por fuera. No hace falta que te hagas el primer maratón que se te ponga a tiro, ni que hagas 100 abdominales en un día. Simplemente sal a pasear un rato, relájate, mira el paisaje, piensa en tus cosas tranquilamente. Si te apetece, apúntate a alguna actividad, alguna que no te suponga un suplicio, sino un placer, nuevamente. Estarás deseando que llegue el momento de acudir a esa actividad y al salir te sentirás tan bien que pensarás cómo es que no te has apuntado antes. 

No me voy a enrollar aquí a contarte todo el rollo de las endorfinas que se generan al hacer ejercicio, que para eso ya hay muchos expertos. Pero lo que sí te digo es que la sensación que se queda en el cuerpo después de una buena sesión de ejercicio es un placer difícilmente superable.

Propongo: que pienses qué deporte te apetece probar y que no te autolimites pensando que no vas a ser capaz. Ponte a prueba, te vas a sorprender seguro. Y te dejo el enlace a mi tablero de Pinterest Me motivo. Internet está plagado de recursos motivadores para ser una persona activa. Busca los que más te muevan por dentro y revísalos de vez en cuando, sobre todo cuando empieces a flaquear.

Y por último, la meditación. Para mi no es tan sólo pararme un rato cuando lo necesito y tratar de dejar la mente en blanco. Es un entrenamiento para poder estar atenta a lo que tengo entre manos en cada momento. Si me estoy duchando, es el momento de la ducha, pensar en eso y nada más, o si estoy comiendo, saborear, apreciar olor, textura... No es nada fácil, sobre todo por el nivel de estrés en el que solemos vivir, siempre pensando en la tarea que viene más tarde. Y sobre todo creo que es prácticamente imposible ser consciente de esa manera de cada segundo que vivimos. Pero sin duda es un auténtico placer aligerar la mente de vez en cuando, centrarse en la respiración y tratar de escuchar el silencio dentro de nuestras cabezas. Un placer también para el cuerpo, que se libera de tensiones.

Propongo que al menos intentes meditar unos cuantos días. Si ese rollo no va contigo, trata de estar en el paseo cuando pasees, en la comida cuando comas... Porque como escribió Vargas Llosa "hay que tener disposición y perder el orgullo y la vergüenza, bajarse del pedestal en el que la gente vive montada. El que no pone a dormir su pensamiento, el que no se olvida de sí mismo, ni se saca las vanidades y soberbias, ni se vuelve música cuando canta, ni baile cuando baila, ni borrachera cuando se emborracha. Ese no sale de su prisión, no viaja, no visita a su animal ni sube hasta espíritu".

Además de Coaching con C puedes visitar los siguientes blogs que promueven una vida sana, tratando algunos de los temas de hoy: La Sana Motivación, que descubrí un pelín tarde, ya que su autora dejó de actualizar a principios de este año. De todas maneras me lo he leído de principio a fin y, además de obtener un montón de motivación, nos da muchas ideas aplicables a nuestro día a día. Con encanto acierto nos da rutinas, pistas, información y trucos para ponernos en marcha, alimentarnos mejor y ser más productivos en la propia vida. Y mi último descubrimiento, Mujer Holística cuyo nombre ya nos deja todo claro.

 

Después de todo esto que os he contado y toda la lectura que os he dejado recomendada, acabo por decir que desde aquí no trato de convencer de nada a nadie y que por supuesto no soy experta ni de lejos en ninguno de estos temas. Sólo me apetecía compartir estos aspectos que últimamente cuido un pelín más y que hacen que me encuentre en mejor sintonía conmigo misma. Cada persona sigue su camino, en su momento, con sus ganas y sus objetivos. La vida no es una sucesión de días perfectos ni mucho menos y las tres premisas de arriba no pueden ser de repente el objetivo primordial de nuestras vidas. Pero si al menos te he dejado con ganas de mejorar un pelín tu vida, yo ya me doy por satisfecha.

Y como siempre, estaré encantada de recibir vuestros comentarios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...