viernes, 23 de octubre de 2015

Viernes literario



Me recuerdo desde bien pequeña leyendo todo lo que caía por mis ojos: letreros, notas, hojas sueltas, por supuesto libros… recuerdo bien pequeña pasar por una carbonería en la que vendían carbón, según rezaba su letrero, y decir a mis padres, “hala, mira lo que ponen ahí…”. Obviamente había cambiado el orden de 2 letras y me pareció un gran pecado… jajaja. Desde entonces, y lógicamente, mi capacidad lectora ha mejorado a los niveles de cualquier persona normal, pero si una cosa me sigue pasando es que leo todo lo que pillo, aunque siempre sea menos de lo que me gustaría.

Como véis, hoy toca hablar de libros. En la vida real me resulta imposible vivir de las rentas, pero con mi blog parece que me pasa todo lo contrario, y aún tengo cosas del pasado verano por sacar a la luz. A post por semana me planto a finales de octubre, con el cambio de hora sobrevolando, y sigo teniendo temas veraniegos por contar.
 

Este verano me dio por el “revisterío”, me aprendí todo lo que le había pasado a los famosos cuyas vidas ignoro el resto del año. Me he leído todas las revistas dominicales que he logrado conseguir. Y hasta me he comprado la revista de estilo de marras para comprobar que la ropa que se supone es tendencia este otoño, por ahora no me gusta mucho.


Y por supuesto, leí libros. La primera parte de las vacaciones con devoción, dedicación y ansia. A medida que los planes crecían, decayó el tiempo, pero no por ello lo dejé de lado. Lecturas variadas, pero todas interesantes.


A petición “popular”, os cuento hoy qué leí este verano y qué me ha parecido. Para resumen de la prensa rosa, no contéis conmigo, ya lo he dejado…


Empecé por terminar El Secreto, que había comenzado antes de las vacaciones y antes de acabar otros libros y se me fue quedando sin leer. Este libro ha sido el primero de una serie de intercambios (espero) con una personita que tiene la capacidad de hacer que las personas miren a su interior y vean las cosas bonitas que hay ahí. ¡Gracias! Aunque me pareció una repetición incesante de contenido, es cierto que se basa fundamentalmente en hacer que se comprenda “el secreto”. Creo que el secreto no es mágico, pero es el punto de partida para conseguir las cosas que quieres. Lo primero de todo, ten claro lo que quieres, pídelo al universo, a continuación empieza a compórtate como si el universo te lo hubiese concedido y por último agradece y acéptalo. Mi punto de vista es que el universo no te va a dar las cosas así porque sí, pero si te focalizas en conseguir lo que deseas y actúas en consecuencia, es casi seguro que lo conseguirás.



Continué con Ve y pon un centinela, o lo que podría subtitularse “la caída de un mito”. He amado-odiado este libro a partes iguales. Imprescindibles todas esas páginas que vuelven a recorrer la infancia de Scout; momentos inquietantes en los que lo único que me apetecía era poder abrazar a esa niña; un noviazgo que no termina de convencerme y un retrato de un Atticus que todos desconocemos. Devoré el libro en el silencio de las siestas. Buscaba. Y hallé. Hallé muchas cosas que me gustaron y creo que en realidad los devotos del primer(-segundo libro) seguiríamos leyendo historias sobre esta familia sin parar. Pero no es fácil asumir que alguien a quien tienes mucho cariño (todo el cariño que se pueda tener a un personaje de ficción), no es quien creías que era. Imposible no sentir la traición a esa pobre Scout en las propias carnes. 



Para aligerar, consumí en 2 horas La vida es una verbena.Y lo volvería a hacer... Un libro con ilustraciones preciosas, que aporta una mirada fresca, realista y con sentido del humor sobre algunas de las cosas que pueblan nuestras cabezas de mujer.



Acabé con literatura húngara rodeada de coincidencias con El último encuentro. Reconozco que me ha costado. Entiendo que tiene una escritura cargada de matices, unos sentimientos muy pensados y muy desarrollados. Pero se me ha hecho pesado ese casi monólogo de una persona que recorre los últimos 41 años de su vida, cargados de soledad, de deseo de venganza, de lo que yo he acabado percibiendo como una muerte en vida… No obstante seguiré dando alguna que otra oportunidad a Sándor Márai.




A lo largo de todo esto, he seguido leyendo Alegría, de Osho, que me está costando horrores, pero como sabéis, me resulta imposible abandonar libros sin terminar. Lo leo a sorbitos, para descubrir si me iba a perder algo o no, pero sin dedicarle mucho tiempo ni mucho esfuerzo, lo reconozco.

 
Con el curso ya empezado y en una visita fugaz a la biblio pesqué al vuelo Aquella tarde dorada. Es que es ver un Libro del Asteroide y se me van los ojos. Es un idilio que empezó con ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? y siguió (aunque bajando un poco la intensidad) con Canciones de amor a quemarropa. Pero a lo que vamos, Aquella tarde dorada me ha encantado. ¡Libro devorado! Cuenta la historia de una familia muy interesante, de manera serena, con una forma de describir a los personajes que me ha parecido espectacular, ya que llegas a captar la esencia de cada uno de ellos como si fueran personas de verdad. 


Y con la estantería de libros a la cola repleta y una lista bastante generosa para los Reyes Magos, me he embarcado en la lectura de un libro de 1200 páginas. A mi ritmo lector y bloguero, supongo que llegaré a fin de año sin otro post literario. Así que espero que hayáis disfrutado este repaso.

Y vosotros, ¿qué lectura os traéis entre manos? ¿Alguna recomendación?

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