domingo, 18 de octubre de 2015

Amigas y madres, preguntas y respuestas (III parte)

Tengo a mis amigas revolucionadas (para bien) este fin de semana, con esta serie de post en los que hemos hablado de ser madre, ser mujer y hoy, que hablaremos sobre cómo influye el factor trabajo a la hora de vivir nuestro día a día en familia.

Están emocionadas de leer por aquí sus opiniones y supongo que también de comprobar que los lazos invisibles que nos unes a las madres son tan poderosos. Porque cada una somos de una forma de ser distina, con gustos distintos, distintos sentidos del humor y prioridades distintas y cambiantes. Pero cuando se trata del bienestar de los nuestros, no escatimamos energías y convertimos sus necesidades en nuestra prioridad. ¿Quién de nosotras no ha ido con 2 horas de sueño a la oficina? ¿Quién no ha estado 3 horas en la sala de espera del médico después de una jornada laboral de 8 horas? ¿Quién no ha ido al parque cuando lo que verdaderamente le pedía el cuerpo era una siesta de 2 horas que compensara la mala noche? 

Allá vamos, el mundo de la madre trabajadora...


Pregunta: Si el equilibrio entre ser madre y mujer es como hablábamos en los días anteriores, incluir en ese tándem el factor "ser madre trabajadora", ¿qué produce? Cansancio en mayúsculas y una sensación de estar agotada permanentemente. Ansiedad de "madre ausente" en aquellos trabajos tan exigentes cuya jornada se alarga durante 12 o más horas. En el otro extremo, nuestra "mamá en casa", que no se siente ejemplo de madre trabajadora, pero que para las demás sí lo puede ser: volvió al mundo laboral y pocos meses después se dio cuenta de que, con una bebé de menos de un año, aún no había llegado el momento idóneo para el regreso y decidió volver a casa. También aparecen las insatisfacciones y el agobio por dedicar más tiempo al mundo laboral que al personal y familiar. Pero en el otro lado de esta balanza sin control, aparece la satisfacción, que se hace presente en aquellos días en que puedes con todo, y con nota. ¿Recordáis aquella balanza oscilando? Aquí no para...

Pregunta: ¿Ha cambiado tu relación con el trabajo o tu manera de percibir tu trabajo? ¿O por el contrario sigue siendo todo igual que antes de ser madre? Predomina la sensación de que algo ha cambiado. Ahora existe una prioridad más importante, y es la atención a los asuntos de los niños. Casi todas priorizamos sus necesidades, pero en aquellos casos en que el trabajo no permite la compatibilidad, ninguna dudamos en acudir a la reducción de jornada, a la recuperación de horas o en el caso más extremo, a la excedencia. Para todas el trabajo es muy importante, lo era antes del nacimiento de nuestros hijos y lo sigue siendo ahora. Me atrevo a decir que incluso ahora nos exigimos más, porque a veces salir antes que tus compañeros o faltar 2 días por una enfermedad, hace que sintamos que estamos en el punto de mira. Por otro lado, hemos aprendido a relativizar y a priorizar, no nos gusta que nadie juegue con nuestro tiempo en el trabajo o lo que antes nos parecía un caso horrible, sin solución o una amenaza laboral para nuestro puesto de trabajo, ahora lo miramos desde otro punto de vista: casi todo nos parece asumible, total, en el "mundo oficina" no corre peligro la integridad física de  nadie... bromas aparte... partiendo de la base de que nuestros trabajos nos gustan y queremos formar parte del mundo laboral, nos gustaría que existieran facilidades de sentido común sin tener que sentirnos culpables por tener hijos a los que atender.

Pregunta: ¿Identificas algún factor fundamental en tu vida que te ayude a conjugar estos tres roles? Si recordáis, en la primera entrada de esta serie mencionaba que la "pata pareja" había sido dejada fuera de mis intenciones conscientemente. Y que ella sóla había salido a relucir en respuesta a una de mis preguntas. Pues bien, aquí está. Todas y cada una de nosotras identifica a la pareja como el "factor fundamental" para que todo funcione. Aunque alguna también cuenta con los abuelos, la respuesta inmediata es: mi pareja. Queridos maridos, os necesitamos y adoramos a partes iguales. A pesar de que a menudo nos comportemos como lobas con nuestros niños o como directoras de orquesta exigentes.

Pregunta: El mejor momento del día para ti, como madre y mujer trabajadora, es...: un café con la pareja que nos regala una visita en algún momento de la jornada laboral, un café bien saboreado, irse a dormir con la satisfacción de todos los deberes cumplidos o, curiosamente, el fin de la jornada laboral.


Cuando, cada día acaba y los niños se duermen, empieza para muchas de las mujeres trabajadoras el momento de ocio a costa de nadie: los abuelos ya han cumplido, la pareja se ha turnado contigo para que puedas ir al gimnasio, ya no hay más puzzles que componer, no hay más facetas que conciliar. Sólo queda la propia vida por seguir siendo vivida.



Hoy quiero hacer una sóla conclusión a todo esto. Una conclusión mezclada con mi propia experiencia, con lo que me cuentan mis amigas, con mi propia opinión al verlas, con lo que veo a mi alrededor día a día en la oficina, en la puerta del cole y en el parque... El factor trabajo es el punto que nos da el equilibrio y nos lo quita. Porque nuestras carreras profesionales son importantes y nos dan la estabilidad económica y en muchos casos la valía personal que necesitamos sentir. Pero los horarios y la falta de facilidades para la atención a las familias en los momentos de "emergencias" nos dejan fuera de juego, haciéndonos sentir culpables en muchas ocasiones: cuando dejamos a los niños en el cole con una dosis de ibuprofeno para que no le suba la fiebre, cuando sentimos que donde mejor estaría nuestro hijo ese día es en casa, tumbado en el sofá y viendo una peli de dibujos mientras se queda dormido sin darse cuenta y así va mejorando poco a poco, cuando le recoges en la Escuela y te dicen que hoy caminó solo, que ya sabe ponerse el abrigo o que  hizo pis en el orinal por primera vez... Cuando se gradúa ¡¡¡con 3 años!!! en la Escuela Infantil y tú te conviertes en un mar de lágrimas felices y tristes, porquete preguntas que a dónde quedó tu bebé, que todo ha ido tan rápido que no te has dado ni cuenta... añadid al segundo hijo una velocidad de vértigo.

Movimientos como #concilia13f o la petición de change.org Por la ampliación de baja maternal me hacen volver a sentir lo que os contaba en el primer post de esta serie, que las mujeres uniendo fuerzas podemos llegar a donde nos propongamos. Ambos movimientos merecen un largo recorrido, y para su éxito no debería ser necesario apelar más que al sentido común. Pero así están las cosas.

Mucha veces las madres sentimos la injusticia de realizar una tarea nada valorada en esta sociedad. Cuando vuelves de una baja de maternidad hay quien se atreve a preguntarte: ¿qué tal estas vacaciones? Y entonces ya no sabes si gritar o llorar. Porque has estado 24 horas pendientes de ese bebé, pegado a tu pecho, durmiendo en los 10 cm de cama que el bebé te deja cuando no quiere estar sólo en su cuna, para dormir a saltos cada 2 o 3 horas. Porque no has podido en 16 semanas (que vuelvo a repetir, no llegan a 4 meses) ducharte sin depender de que alguien que cuide mientras a tu bebé... porque sí, tienen ese gran radar que les hace despertarse y llorar justo cuando te es imposible atenderle. 

Es la aventura de ser madre, ninguna la cambiaríamos. Todas la hemos disfrutado... sufrido y disfrutado. Posiblemente será una de las etapas de nuestra vida que recordemos con más cariño, porque las dificultades y los malos momentos se diluirán con el tiempo.  

Y por supuesto, a lo largo de todo lo que hemos hablado este fin de semana, creo que es justo aclarar que allí donde pone "madre" también aplica "padre". No siempre somos nosotras las que hacemos meriendas y recogemos del cole y llevamos al médico. Simplemente pone "madre" porque este fin de semana quería contaros cosas de mi vida y de las de mis amigas. Todas estaremos encantadas de leer tus comentarios al final de este post. 

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