viernes, 16 de octubre de 2015

Amigas y madres, preguntas y respuestas (I parte)



Durante las vacaciones veraniegas siempre da tiempo a pensar de todo un poco, y un día en que de repente tuve un sentimiento muy fuerte, decidí hacer unas cuantas preguntas a mis amigas, esas que también son madres. Amigas de hace muchos años, que pueblan mi vida y cuyas opiniones y vivencias son importantes para mi. 

Mi curiosidad mayor era ver en qué medida los sentimientos hacia nuestros hijos y nuestro interés por seguir siendo mujeres son universales o por el contrario, muy particulares.

No veía muy factible reunirlas para hablar de esto, ya sabéis: incompatibilidad de horarios, distancias... y que 8 o 9 mujeres hablando de sus hijos y sus vidas puede dar para horas... y sinceramente, metidos en ese ajo prefiero participar a estar tomando notas o moderando un debate infinito. Así que armé una especie de entrevista escrita, en la que agrupé las preguntas en 3 bloques: ser madre, ser mujer y ser madre-trabajadora. Realmente a este trío le faltaba una pata que decidí dejar a un ladito para no complicar en exceso el asunto. Pero esa pata, la pata de ser pareja acabó por salir ella solita, casi de manera unánime, en respuesta a una de mis preguntas.

Lo primero de todo, quiero dar las gracias a mis amigas. Vuestra respuesta me ha emocionado, por la rapidez algunas y por la sinceridad todas. Ser madre, en mi caso, ha supuesto también volverme una sensible y confieso que lloré (un poquito) leyendo lo que me contábais. Supongo que por proximidad emocional, por ese sentimiento de grandeza que a veces nos une a las mujeres, y que nos hace sentir que si uniéramos nuestras fuerzas por alguna causa seríamos capaces de lograrlo, y con ventaja. Como a veces decimos, ¡ay, si las mujeres gobernaran el mundo...!

Además de para el objetivo que me propuse, este ejercicio me ha servido para confirmar cuánto conozco a mis amigas-madre. Según iba escribiendo mis preguntas, se me venían a la cabeza algunas de sus posibles respuestas y al recibir las reales en algunos casos comprobé que había acertado: la salud de los niños, los momentos de cuidarse una misma, volver a estudiar... vamos, que no os conozco tan mal...

Como mis amigas "rajan" mucho y me sale un post muy largo, lo voy a dividir en 3 partes, para que no os canséis de nosotras. Hoy hablaremos sobre El mundo madre, mañana sábado sobre El mundo mujer y el domingo sobre El mundo mujer-madre-trabajadora.

Por último, y antes de pasar a la chicha de lo que nos contamos entre todas, os diré que la conclusión unánime es que nuestras vidas no eran mejores antes de ser madres, ni peor ahora que hay niños por las casas. Simplemente nuestras vidas son distintas. 

El mundo madre
Pregunta: El equilibrio entre ser madre y mujer, ¿es imposible o tenemos esperanza? A todas nos queda esa esperanza, aunque siempre desde la perspectiva de que el equilibrio absoluto es una misión imposible. Tendemos a pensar que oscilaremos toda la vida entre ambos aspectos y parece no importarnos demasiado a ninguna, ya que sabemos que la inclinación excesiva de la balanza hacia la maternidad en los primeros momentos es una cuestión pasajera. Algunas albergan la esperanza de que esa balanza se incline hacia la zona madre cuando los niños sean menos dependientes, mientras que otras opinan que esa balanza como tal no existe y que ambos aspectos se entremezclan continuamente, incluso cuando te propones una tarde de "mujer" y vuelves a casa con mil compras para tus hijos. 

Como conclusión: mejor tener un buen sentido del equilibrio, que equilibrio en sí mismo.

Pregunta: ¿Me dirías cual es la mayor culpabilidad que sientes desde que eres madre? El factor "tiempo" es clave en esta serie de respuestas. Mientras que alguna se siente culpable por querer pasar tiempo sin sus hijos, la mayoría se siente culpable por pasar poco tiempo con ellos o tener una dedicación considerada como poca: que si no jugamos con ellos, que si no atendemos a sus pequeños logros diarios con plena atención. La educación también hace acto de presencia en las culpabilidades, y es que las mujeres, a pesar de dejarnos la piel en el cuidado y la educación de los hijos, dudamos, parece ser que casi continuamente, de si estamos haciendo las cosas bien.
Tan sólo una de nosotras no se siente culpable por nada, curiosamente, aquella que decidió aparcar temporalmente su trabajo para dedicar todo su tiempo a la crianza de su bebé.

Conclusión: parece que no nos creemos mucho lo de "tiempo de calidad" y preferiríamos contar con días de 30 horas y energía ilimitada para formar parte de cada uno de los momentos de sus vidas. Conclusión II: seguro que nuestros hijos no perciben todo ese entramado emocional y pensarán que somos las mejores mamás del mundo, así que... fuera culpabilidades y arriba los momentos disfrutones!!! Conclusión III: las madres queremos pasar tiempo con nuestros hijos, la baja de maternidad es claramente un tiempo ridículamente insuficiente, y a todas las que nos incorporamos tras las 16 semanas (que no son 4 meses) nos quedará, posiblemente, la sensación eterna de que nos separamos demasiado pronto de nuestros bebés para lanzarlos al mundo.

Pregunta: ¿Y el mayor disfrute? Unanimidad amorosa, nuestros hijos nos llenan de amor por todo lo siguiente: las risas, los besos, los abrazos, ver cómo crecen, que te digan te quiero, su mera existencia, verles dormir, jugar y su olor inconfundible.

Conclusión: ser madre es el amor en el estado más puro y más inquebrantable.

Pregunta: ¿Cuál es la mayor preocupación que tienes sobre tus hijos? La salud y la felicidad son las mayores preocupaciones que albergamos sobre la vida de nuestros hijos. Cuando los niños empiezan a ser más mayores parece que nos preocupa su formación académica y que sean buenas personas.

Conclusión: parece que nos preocupan justamente las cosas sobre las que es imposible que tengamos control directo. 

Pregunta: Como madre, ¿cuál es el mejor momento del día? El momento del cuento, el reencuentro a la salida del colegio, el momento de despertarse por la mañana y llenarse de besitos tras toda una noche de sueño reparador.

Conclusión: los mejores momentos del día que guardan relación con nuestros hijos, son aquellos en los que nuestra atención hacia ellos es plena, sin distracciones, momentos llenos de besos, abrazos y cosas compartidas.




Como conclusión final al hecho de ser madre, lo que me queda clarísimo, es que todas estamos encantadas de ser madres y no cambiaríamos a nuestros hijos por nada del mundo. 

Te espero mañana para seguir hablando sobre como seguir siendo mujer, a la vez que madre.

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