viernes, 18 de septiembre de 2015

Cosas que he aprendido (últimamente)



Tras aquellos aprendizajes hoy comienzo fuerte y me atrevo a decir que lo siguiente que he aprendido es que la vida está para aprender y por supuesto, para disfrutar. Y que si alguna vez piensas o sientes que ya lo has aprendido todo, la vida te devolverá la jugada y te pondrá en el punto de partida.


He aprendido que querer es poder, y que lo puedes llevar al límite que tú quieras. Podrás ser conformista o soñador, pero en cualquier caso, llegarás hasta donde quieras llegar.


Nadie puede ponerte límites. La única persona del mundo que puede hacer esto eres tú mismo. Párate a pensar cualquier cosa que crees que nunca podrás conseguir y descubre a la persona que lo impide. Casi te diría que en el 99% de los casos se llama como tú. 


La frase “no tengo tiempo” debería ser imposible de conjugar. Quien dice no tener tiempo lo que no tiene verdaderamente son ganas. Párate a pensar la cantidad de cosas que haces al día sin ganas, sólo por obligación o porque te han dicho que hay que hacerlas y para ellas sí tienes tiempo. Y ahora párate a pensar esas cosas para las que dices no tener tiempo. ¿Realmente no tienes tiempo, o lo que no tienes son ganas?


Tenemos tanto que aprender de los niños, de nuestros hijos... Tenemos verdaderos maestros en casa y a menudo no somos capaces de verlo. Pregúntale a tu hijo qué es lo importante ahora, y si no simplemente obsérvale. Algo tan sencillo como comerse un donut, para ellos no es masticar y tragar. Es ponerse nervioso hasta que te lo dan en la mano, es dar el primer mordisco y saborear hasta la última miga, es ver el tiempo parado a tu alrededor porque AHORA y sólo AHORA, se está comiendo un donut. Extrapola esta vivencia a cualquier cosa que hagas, porque ellos, sin duda, ya lo hacen. Trata de no hacerles perder esa capacidad.


Visualizar las cosas que quieres es una de las herramientas más útiles que tenemos a nuestro alcance. Haz la prueba. Levántate un día y simplemente vive, ve improvisando. Cuando acabe el día analiza qué has conseguido, qué te deja satisfecho de ese día. Levántate al día siguiente, concédete 5 minutos para visualizar tu día con tanto detalle como quieras: qué vas a comer, a qué hora vas a salir a hacer deporte, qué cenarás, qué libro vas a leer o qué película vas a ver, incluso de qué humor vas a querer estar. Al final de día analiza de nuevo y compara los dos días.


Ser consciente. De todo. Es quizá la piedra clave. Sé consciente de todo. Del sabor que tiene lo que comes, de si tienes frío o calor. Pon distancia y mírate de lejos, a cada momento, pero sobre todo en los momentos que te sacan de tu calma y te llevan lejos de lo que quieres ser. Obsérvate desde fuera y date cuenta de cómo te estás comportando. Entonces analiza qué sentimientos se están moviendo en tu interior. Modifica lo que quieras. Ese es tu poder.


Aprendí que lo importante de tu vida no son tanto las cosas que te pasan, sino cómo reaccionas ante ellas.

Y que me queda taaaantoooo por aprender...  




Pero lo más importante que he aprendido (últimamente) es que en un buen café expreso, el azúcar, sostenido por la buena espuma, tarda unos segundos en desaparecer ;)

Para mí sería un placer que me contases qué has aprendido tú últimamente.


4 comentarios:

  1. Siempre tenemos que aprender de estos pequeños y ellos de nosotros por supuesto, pero es que ahora parece que controlan todo, sobre todo lo digital... Bonito artículo!

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  2. Yo últimamente he recordado que nada es inmutable... El portero de mi finca dejó de llamarme Carlos el otro día... Me ha empezado a llamar Rafa.

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    Respuestas
    1. Esto... ¿cómo era que te llamabas?? Jajajaja

      Un beso.
      Laura.

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