martes, 30 de junio de 2015

Llegando a fin de mes



Cuando terminé de estudiar en la Universidad, descubrí que febrero y junio eran meses normales, sin agobios, sin trabajos pendientes por presentar, ni apuntes que estudiar ni exámenes anotados en rojo sobre el calendario.


Sin embargo, este mes de junio que hoy acaba, ha recobrado de la mano de mis hijos ese sentido de fin de curso. De nuevo junio es un mes en el que pasan cosas y no uno más entre todos.


Repaso sus 30 días buscando a qué me he enganchado o qué cosas he descubierto para hacer mi top ten y de forma espontánea sólo vienen a mi mente las miles de tareas que junio se ha vuelto a asignar: reuniones de colegio, fiestas de fin de curso, disfraces, concursos, boletines de evaluación… 


Sin embargo, también ha habido tiempo para esas cosillas que me gustan:


Paseos por Madrid. Aprovechamos el taller de chocolates de Helen para dar un largo paseo por las calles Fuencarral, Hortaleza, San Bernardo, Gran Vía, Preciados… tiendas de cosas bonitas, escapartes, libros…


Planes con chicas. Comer en Lamucca siempre es un acierto, y si es acompañada de mujeres interesantes más todavía. La cita coincidió con la iniciativa DecorAcción y fue todo un placer pasear por el barrio de Las Letras. Me enamoré del escaparte de La intrusa.


Descubrir restaurantes. Siguiendo también con los planes por la “fidad”, tuvimos el placer de comer en La Tasquita de Enfrente y de nuevo darnos un agradable paseo por las calles aledañas.


La nota deportiva la ponemos Diego y yo, él a los mandos del balón, ya que contra todo pronóstico ha asistido con verdadero fervor a todos y cada uno de los entrenamientos de su equipo. Y yo, con mis aventuras por el gimnasio, al que he acudido de manera disciplinada todas las sesiones que me había propuesto, a pesar de que al principio me sentía como cuando voy al taller o a la gasolinera: fuera de lugar. Hay mundos que no son para mí.


Cumples, sobre todo infantiles. Siempre una cita agradable para todos: actividades para niños, paquetes para abrir y algún que otro rato de padres.

He vuelto a la música de Marc Parrot. Una mañana sentí el impulso de bajar los cd's al coche y me he pasado una semana escuchándolo en bucle. Ese Marc Parrot pre-chaval de la peca... He redescubierto canciones que hoy por hoy me siguen enganchando.

Y bueno, sí que hay una cosa que últimamente me tiene muy pero que muy enganchada, y es la bóveda celeste, el cosmos, las estrellas, los planetas... ¡¡¡el Universo!!! Y este mes he vuelto al Planetario, 22 años después de la última y única vez que había ido. Me he llevado al abuelo con sus nietos, y creo que si ellos iban contentos, yo era la que más. El satélite López nos contó cosas tan interesantes como que al atardecer y si estamos atentos podremos ver satélites artificiales surcando el cielo, o que podemos ver a Venus a simple vista también fácilmente cuando cae la tarde. Estas y muchas cosas más, contadas para niños pero igual de interesantes para mayores. Un plan barato y fresquito para estos días de calor intenso. 


Y además de estas cosillas que os cuento, junio ha estado lleno de aquellas cosas de la vida cotidiana: madrugones, noches de sueño entrecortado, trabajo y más trabajo, el pinterest, el feedly y el twitter habituales, los libros que voy acabando (casi) consiguiendo mi reto de leer al menos (al menos!!! qué ilusa!!!) un libro al mes, las pelis que he vuelto a no ver y la música que no me abandona.


Rutina, aunque también es cierto que con el cambio de horario escolar y el fin de curso podemos hablar de la nueva rutina que se ha instalado en casa y que tiene un agradable olor a verano. 

Y hasta aquí llegamos, que tengo que ver la final de Master Chef, que ha sido otra de las cosas que me ha tenido enganchadita en los últimos meses.

Very happy summer.

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