jueves, 30 de abril de 2015

Llegando a fin de mes



Abril ha sido un mes largo con sus 5 semanas y ha supuesto para mi una desconexión casi total del mundo 2.0. No ha sido buscada, ni planificada… ha llegado sola y me he dejado querer. Confieso que me ha venido de perlas. He vivido en el mundo real más que a lo largo de los anteriores meses y he visto cómo las cosas planteadas en la teoría se han visto materializadas en la práctica. Este mes me he dejado estar por asuntos como:


Disfrutar en familia en Semana Santa. Sí, que parece que fue hace muuucho tiempo, pero así es como comenzamos este mes que hoy acaba. Guiados por unos amigos y en su compañía, elegimos un hotel balneario. Y fue todo un acierto. Aprovechamos tanto el tiempo con los niños que acabamos por no pisar las piscinas termales. Había planes para todos, aunque sin duda los que mejor lo pasaron fueron los pequeños: columpios, castillo hinchable, colchonetas para saltar, parque, piscina cubierta… Por si te interesa este es el lugar, muy recomendable.

Descubrir Alcalá del Júcar, una bonita villa de la provincia de Albacete, que impresiona por su geografía enclavada en una montaña. Es un buen lugar para pasear y endurecer glúteos, debido a sus pequeñas pero empinadas cuestas. Tiene un castillo del siglo XV (visita ideal para afianzar los conocimientos obtenidos en el segundo trimestre en el cole, jejeje), cuevas y viviendas excavadas en rocas y una plaza de toros única en su especie, debido a su forma de mejillón.



Finalizar los proyectos de mejora en casa. Ha sido tremendamente agotador, pero igualmente satisfactorio ha sido su resultado. Remodelar muebles, montar nuevos, reubicar “trastos”, prescindir de otros… Ahora ya solo es cuestión de disfrutarlo, conservarlo y mejorarlo según apetencias, pero ahora ya sin prisas y sin exigencias.


Lecturas juveniles. Y no de mi juventud, sino de la juventud actual. A la entrada de la biblioteca, en busca de cuentos para mis pequeños lectores, el primer libro que “cae en mis ojos” se titula Querido Atticus. Incapaz de no cogerlo para confirmar que se trataba de mi adorado Sr. Finch, tuve que cogerlo en préstamo, no me quedó otra, y os diré que me está gustando bastante. Me recuerda algunas veces a algunas de mis novelas favoritas, aquellas en la que pre-adoloscentes nos dan lecciones de vida y hablan con una clarividencia digna de admiración. "Mi padre siempre dice que una pregunta bien hecha muestra más inteligencia e interés que dos párrafos de cháchara" (Karen Harrington en Querido Atticus).



Miradas hacia adentro. Sin andar buscando nada y en un momento interior bastante tranquilo, varios caminos han desembocado en mi mostrándome vías de crecimiento (o al menos exploración) interior. Como me gustan mucho estas cosas, me he dejado llevar y estoy inmersa en dos procesos  distintos de, llamémosle coaching. Observo uno como coaching “espiritual” y otro como coaching “práctico”, aunque ambos orientados a la consecución de objetivos. Para el segundo de ellos he tenido la suerte de toparme con una persona de la que no sabía hacía tiempo y que está formándose en este ámbito. No podía dejar pasar la oportunidad de probar qué es esto del coaching. Estoy segura que en este punto, sólo voy a recibir ganancias, a pesar de que es un trabajo costoso desde el punto de vista mental. Hay que cuestionarse todo, replantearse todo y preguntarse a cerca de todo, no bajar la guardia y no perder de vista el objetivo.



Miradas hacia afuera. Y es que cada día me descubro más veces mirando con asombro a mis hijos, como si fueran un milagro con vida. Esos pequeños bebés que salieron de mi se van convirtiendo en personas que dirigen sus cuerpos, se  rigen por sus ideas y expresan su personalidad, su parecer y sus deseos a su manera. Es algo difícil de explicar, pero supongo que cualquier madre entenderá el abismo que se abre al ver cómo los hijos van creciendo y cómo de rápido es el proceso a veces. 


Escapada de pareja, esas que tanta falta hacen de vez en cuando. Esta vez ha sido la culminación perfecta para un mes que ha sido de no parar. Me ha venido como agua de mayo: silencio, lecturas, música, spa, rica cena... poco más se puede pedir a 24 horas planificadas sin niños, para recobrar energías y volver a disfrutar de ellos a la vuelta.

Este mes también hemos disfrutado del nacimiento de una nueva tienda online para niños, Kukudrulitos, el esfuerzo materializado de unos buenos amigos. Podéis encontrar preciosa ropita, juguetes y decoración, todo de un gusto exquisito, cosas ideales para caprichos, celebraciones y regalos. Yo ya he picado... ya me diréis si vosotras también.


Inmersa en el mundo de la ilustración, buscando láminas que engalanen mis recién pintadas paredes, enamorada me hallo de las creaciones de Luiza Bione, Lubi. Aunque ahora mismo su web está en obras (no lo estaba hace un par de semanas), podéis ver lo que hace en su instagram. Me encanta la sensación de felicidad que se desprenden sus dibujos y a ratos me gustaría ser una de sus chicas de dibujo para tener un moño tan chulo y chic.


Y por fin me he comprado un casco de bici, retomo momentos (más seguros que antes, por aquello del casco) de viento en la cara y pedales parados bajando una cuesta, momentos de darle con ganas porque si no a la vuelta la cuesta se hace eterna. Qué bonito sería ir en bici a todas partes, como se hace en los pueblos... a por el pan... ¡en bici!. Al cole... ¡en bici! El tema este de hacer deporte, qué cosa tan de ciudad... ¡Volvamos todos al campo!




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...