jueves, 2 de abril de 2015

De vermú (y otros brebajes) por Madrid



En el Llegando a fin de mes de Enero ya os conté que de hace unos meses a esta parte me gusta saborear algún domingo que otro un vermú en casa, y también os contaba que el vermú parece ser la nueva bebida de moda. A esta moda llego pronto, porque en mi casa siempre se ha tomado. Sin saber del tema mucho más allá del hecho de que me gusta, me he puesto a investigar y esto es todo lo que he aprendido.


La RAE, ese gran instrumento que nos saca de toda duda, nos dice que se puede decir vermú o vermut. Yo me quedo con la primera, porque realmente así es como me suena cuando en casa de mis padres me dicen “¿quieres un vermú?”. 


El vermú es una de las bebidas clásicas para tomar el aperitivo, de tal manera que al hecho de tomar algo antes de la comida mucha gente lo llama “tomar el vermú”. El vermú se puede tomar solo, con gas, con una rajita de limón, cualquiera de las combinaciones de los elementos anteriores y su correspondiente hielo. En mi familia siempre se ha tomado el vermú Martini, y con el tiempo se ha hecho un hueco al vermú de barril, con su grifito y todo.


Para acompañar un vermú en casa, qué menos que contar con unas buenas patatitas fritas y unos mejillones. Y si ya entra el sol por la ventana el domingo a mediodía, no os quiero contar, es casi la estampa de la vida feliz.


En Madrid, y cuando salgo con mis amigas, iniciamos la ruta bautizada como la ruta del VERCAVIMO (VERmú, CAña, VIno y MOjito) en La Ardosa, lugar mítico y una de las bodegas más antiguas de la Villa. Aquí es indispensable acompañar el vermú con un buen salmorejo o unas croquetas. Sobre cañas y vinos no tengo mucho que decir y supongo que casi cualquier sitio es válido para hacerlo con un poco de decencia. Y a la hora de los Mojitos nos dejamos caer por el Olé Lola y como cada vez somos más madres y tenemos menos aguante y más sueño, acabamos optando aquí por los cócteles sin alcohol, verdaderamente deliciosos. Es una pena para nosotras que ya no hagan nuestro mítico Fresisuit. El Olé Lola y su legendario Fresisuit esconden mucho más que lo que os cuento por aquí. Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión. Tampoco te puedes perder este lugar si quieres tomar un rico bocado, por ejemplo en forma de mini hamburguesas.


Y vosotros seguro que sabéis más sitios para tomar un vermú por Madrid. Si os apetece, recomendadme alguno y quien sabe, quizá algún día nos encontremos en él tomando el vermú.


Gracias por leerme y por vuestros comentarios.

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