miércoles, 18 de marzo de 2015

De dioses, reyes y otros músicos



Lo primero de todo, pido disculpas por mi incultura musical, ya que hoy vengo a hablaros de música. Esa que me gusta sin saber si es buena o mala musicalmente hablando. Me atrevería a decir que tengo un oido muy abierto y me gusta casi todo tipo de música. Sólo huyo por convicción del comercialismo atroz, por incompatibilidad, de ciertos ritmos latinos de coche rojo y cristales tintados a todo trapo por una calle cualquiera y por preservar la salud de mi oido, de las músicas que se empeñan en ser la antimúsica. Casi cualquier otra música que tenga ritmo, intensidad o que me sorprenda, me gusta. Y siempre estoy a la caza de nuevas canciones que me alegren el alma.


Con el tiempo, y supongo que casi como cualquier persona, he ido encontrando mis gustos musicales. Me temo que las referencias musicales de infancia no fueron buen caldo de cultivo, y aunque a grosso modo no me gusta la mayoría de la música que escuchaban mis padres, sí que es cierto que algún poso siempre te queda y músicas que escucho ahora esconden algo de lo que escuchaba entonces.

Casi todo era música española. Imaginad los principios de los 80. No digo mucho más que luego no me quiero avergonzar de todas las letras de canciones que me sé/sabía. Lo más que se escuchaba en inglés era Modern Talking (you’re  my heart, you’re my soul), gracias al señor de la tienda de discos que dijo que eso lo estaba petando. También es cierto que con el tiempo, por ejemplo, he aprendido a apreciar a “la más grande”, que si bien en su momento me parecía un rollete, ahora reconozco que la mujer tenía un chorro de voz de otra galaxia. 

Sin tratar de hacer aquí un repaso a todas las cosas que he escuchado a lo largo de mi vida, sí que merece la pena imaginar ese momento en que con 8 o 10 años y unas patas de alambre le sales a tu madre por Camarón y le dices con todo tu arte: “te voy a hacer unos zapatitos del ala de mi sombrero”. Un recuerdo que pasó a la crónica que cualquier familia que se precie, tiene. También recuerdo algún que otro disco de música clásica, música turca o árabe (o algo así por el estilo muy exótico), y ya cuando mi hermana empezó a tener su propio raciocinio, Mecano, Alaska (en todas sus versiones), músicas de pelis y el techno de finales de los 80. Conmigo y con mis 14 años llegarían a casa cosas como Mikel Erentxun, OBK (por Diosss), más música de la de bailar en la disco los fines de semana y por supuesto Blur, porque yo era de Blur… Unos años más tarde añadí a la lista, destronando a algunos de los reyes previos a Moby, Portishead, algunas cosas de Massive Atack, Hooverphonic, Chemical Brothers, Daft Punk (et. al) y otros músicos que se quedan en el tintero.

Conocer a mi marido, de gustos muy dispares, pero dejarle alucinado cuando coreé con él Jesucristo García (punto de inflexión en nuestra relación musical, supongo) me hizo conocer el mundo cantautor español de los 80-90 y demás grupos poperos españoles. Yo, al principio horrorizada, con el tiempo y un buen filtro de lo mejor, hecho por mi amorcito con todo su cariño, me hicieron entrar en razón y apreciar que estos estilos también tienen su momento. Y por cierto, que hace poco he redescubierto el célebre Aunque tú no lo sepas y se me han puesto los pelos de punta. Y es que al final, en música todo vale, siempre que te provoque una buena emoción.

Con todo este jaleo musical, me doy con un canto en los dientes de tener aún algo de cordura (o eso creo), y me encuentro tirando por el mundo indie, adorando en estos momentos a Dorian, La Bien Querida y Carlos Sadness. Seguro que a los indies más puristas esto les parecerá el lado indie comercial. Y es que al final hay tantas clasificaciones como personas.


Pero lo cierto es que hay una clasificación que todo el mundo tiene. Y es que en música, uno siempre tiene su Dios y su Rey. He hecho un pequeño sondeo y es curioso que personas que apenas se conocen me digan que Depeche Mode o Muse son los dioses y compartirían olimpo con Jimi Hendrix. U2 parece ser que son reyes junto a Freddie Mercury y con Aute como rey patrio. Y es interesante que alguien apunte que la categoría reina no debería ser olvidada para ser entregada a Tina Turner. Y siempre hay quien se mueve por melodías más que por creadores.

En mi casa, que es mi reinado, si le pregunto a mi marido su Dios es Sabina, y su Rey es Aute. Y yo, como os he contado, voy entronizando y destronando por etapas, no soy muy de fiar en este sentido. 

Si después de todo este repaso musical os apetece, me gustaría que me dijerais quienes son vuestros reyes y vuestros dioses, para ver si descubro algo que me llegue al alma.

Gracias por leerme y por tus comentarios.

5 comentarios:

  1. Os seguimos esperando Jud y yo en el foro de guasap de tendencias musicales... Jajajaja
    ;)

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    Respuestas
    1. Sí, pero no desvíes el tema y confiesa tu dios musical

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    2. Uy... Esto puede ser larguísimo... La versión corta es algo así como... VelvetUnderground/SonicYouth/YoLaTengo/LagartijaNick..........pero cada día varía y se añaden más cosas... Ahora estoy muy punk... Y lo último con lo que me he viciado es con Biznaga...

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  2. Blur!!! No te hacia chica british :) Por cierto sacan nuevo album, The Magic Whip, y giran por españa en Benicassim

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