sábado, 7 de febrero de 2015

Tres años de lo last


Este jueves mi blog ha cumplido 3 años y sigue siendo un rinconcito muy especial entre mis cosas. Un lugar que me obliga a pensar y me sirve para disfrutar. Algo así como un resumen de lo que soy, algo de mi y algunas de mis circunstancias. Las cosas que me gustan, las que me gustaría hacer, las que disfruto, las que me sacan de mis casillas, y sobre todo un vicio: el vicio de pensar sobre las cosas, nuestras actitudes y nuestros comportamientos, buscando mejorar y que el paso por esta vida sea algo más que el mero hecho de haber estado.
 
 Tras haberlo tenido casi abandonado durante el pasado año, el respiro del verano (que ya tantas veces he mencionado que parece que me haya quedado estancada en el dichoso verano) me dio el impulso que me faltaba para volver a él. Esta vez con más ideas que cuando lo comencé, con alguna que otra ilusión nueva y con la perspectiva de que volviese a formar parte de mi día a día. Mi blog me ha dado ya alguna que otra satisfacción, bien en forma de avance personal, de aprendizaje tecnólogo, de situaciones que molan en el mundo 2.0 o de halagos que llegan de repente de gente conocida y desconocida. Que si bien es cierto que no escribo aquí buscándolos, a nadie le amarga un dulce.

Cada vez más, me planteo qué quiero conseguir con mi blog. Y aunque los pensamientos fluyen y vuelan hacia situaciones idílicas, siempre vuelvo a concluir que lo que quiero conseguir realmente con este lugar son momentos de expansión, de pensar, de mejorar, de expresar, de aprender e investigar, de sentir, de disfrutar… momentos de ser feliz. Y no me refiero sólo a ser feliz por escribir aquí mis cuatro tonterías. 

Que aunque yo a veces me quejo de que nadie en sus blogs expone sus miserias, al final lo que todos buscamos son aliados en el lado feliz de la vida. Y cada vez me angustia más leer y escuchar a madres quejándose de la vida que llevan “por culpa” de sus hijos. Si bien es cierto que tener familia agota muchas veces (¿todos los días?), no debemos perder de vista que es una vida elegida y que por tanto deberíamos agradecer el regalo que nos brinda. Otra cosa debería ser buscar las herramientas necesarias para dar la vuelta a la tortilla. Todos los días. A cada momento. Y que el motivo del agotamiento pase a ser que hayamos reído y jugado una tarde entera. Deberíamos racionalizar los tiempos que pasamos con nuestros hijos y las tareas a las que les arrastramos a veces sin darnos cuenta, por querer llegar a todo. 

Pero me voy por las ramas, que yo hoy he venido aquí a hablar de mi blog.

Y volviendo a él y entrando en alguna de las eternas contradicciones que llevo a cuestas, a pesar de tener un blog público, soy una persona tímida, defensora y gozosa de mi intimidad, que supone mi libertad. En más de una ocasión ya he comentado que pocas personas de mi alrededor conocen este lugar, aunque poco a poco voy fidelizando nuevos lectores en mi entorno, ¿verdad? ;)  Necesito saber que si alguno de vosotros, queridos amigos, me vais a leer, lo vais a hacer con cariño. Debe ser algo tipo instinto maternal: tu niño pequeño sale al mundo con toda su sinceridad y sin ninguna herramienta de defensa, y no quieres que nadie le haga daño. 

Así que algo así debe ser. Este canijo acaba de cumplir tres. Y hoy más que nunca espero vuestras comentarios en forma de felicitaciones ;)

Gracias por leerme.

6 comentarios:

  1. Tercer intento de ponerte un comentario... :)
    Llego al tercer aniversario después de estar por aquí solo un par de meses. Lo que te aseguro es que lo leo con cariño ... Enhorabuena!

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  2. Ay qué ilusión! A la tercera va la vencida... Gracias por tu "devoción", te siento mi fan... jajajaja
    Un beso!

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  3. Joyeux anniversaire! Y larga vida al contenido!

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  4. Y sabes q me encanta! y q me siento una privilegiada por pertenecer a tu club de blogueros!. gracias por compartirlo conmigo.
    Te quiero churri.

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