martes, 24 de febrero de 2015

¿Qué se le puede pedir a la vida?



El otro día dejaba en mi twitter una frase de un libro que hoy, 24 de febrero de 2015, mucho tiempo después de haberlo empezado, he acabado de leer. Me ha gustado, pero reconozco que ha sido una lectura larga, interrumpida, casi abandonada y finalmente retomada. Meses he tardado. El 99% del libro es esencialmente lo que pienso y siento sobre la vida. Hay un 1% de discrepancia. Y he tardado tanto en leerlo porque tal cantidad de ideas arrojadas ha conseguido abrumarme. Cada frase del libro es una sentencia llena de realidad, que te hace pensar si te estás comportando bien con la propia vida. Podría sacar mil frases inspiradoras de ese libro, copiarlas a mi cuaderno de citas para recordar. Pero entonces tendría que copiar el libro casi entero. Así que me quedo con una para compartir aquí, ya que cuando pasé por ella hace unos días se agolparon en mi cabeza todas las cosas que os cuento luego.


Si a partir de hoy cada día nos fuera acercando hacia nuestro nacimiento, ¿cómo nos comportaríamos?



Después de leerla, durante 5 segundos, mi cabeza fue una autopista de ideas luminosas cruzándose. Después mi cara fue una sonrisa.


Imaginaba que ahora mi vida iba en dirección a mi nacimiento. En ese caso, estaría tranquila, segura de que mis días me llevan a la parte más feliz de la vida, donde todo es juego, nada es más importante que jugar y ser feliz, donde las angustias duran lo que tardas en ponerte a hacer otra cosa, donde te colman de besos, te llevan en brazos, te hacen regalos sin motivo y todo el mundo te mira con una sonrisa en la cara. Vas a la playa y tras horas de baño tu cuerpo se sigue meciendo en las olas de la cama. Aprendes a nadar y a bucear y te parece la pera. Aprendes a montar en bici y ¡vuelas! Tus primeras veces de todo…


El nacimiento, ese acto inevitable que nos pasó un día y del cual no tenemos recuerdo.


La vida, este día a día inevitable que nos conduce a la muerte.


¿Y si este último paso también es inevitable, tan ligado al que nos trajo por aquí, por qué nos empeñamos en perder el tiempo preocupados por cosas que no merecen tanta atención? Igualmente estamos caminando hacia otros mejores momentos de la vida. Mejor deberíamos pensar que a partir de hoy cada día es el terreno que debemos cultivar, que la ocasión es ahora, que estamos aquí para exprimir cada momento, para superar cada obstáculo sacando de él un aprendizaje, para ser felices por nada y por supuesto también por cada pequeña cosa que se cruce en nuestro camino. 

Y sobre todo, y como se dice a lo largo de casi todo el libro, que no deberíamos tomarnos tan en serio y que el humor es una de las herramientas más poderosas que tenemos a mano para conseguir que la vida sea un gran lugar por el que una vez pasamos.

Y vosotros, ¿qué creéis que se le puede pedir a la vida?

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