viernes, 13 de febrero de 2015

Operación llena tu vida de amor 2.0

Llegamos al segundo viernes del mes, que desde ahora, y siguiendo la brecha abierta con el post de piedras pintadas de Enero, dará cabida a la colaboración de mi hermana con el post decorativo del mes. ¡Que lo disfrutéis!


Sin pensarlo, llegó Febrero, el mes loco, o eso dicen. Y aquí estoy de nuevo, encantada de estar invitada y de la buena acogida que tuvo mi entrada anterior. Gracias a todos, así da gusto. Por cierto, este mes os contaré como he hecho el centro de mesa, porque algunos preguntasteis qué materiales había empleado en el anterior.

Como decía, ya estamos en el mes "loco". En realidad lo que va de Febrero se está pareciendo bastante a Enero, pero en versión frío que pela: carreras matinales para llegar al cole, luego para llegar al trabajo, jornadas laborales muuuy largas, tardes de tareas escolares en casa (parte que ahora mismo gestiona mi maridito
️) y fines de semana también de carreras yendo de acá para allá, vamos: locura continua y continuada.

Sin embargo... Si Febrero tiene que ser el mes loco, por lo menos que sea loco de amor ¿no?

Das un paseo por la ciudad y por los blogs y ves todo lleno de corazones: de galleta, de papel,  de peluche, de todo tipo de materiales. Amor total, al menos por fuera.

Como ya hice en Enero, me quedo con el mes que pretendo vivir en mi interior: el de buscar por dentro y sacar hacia afuera; en este caso, gestar amor para parir cariño. Me esfuerzo por sacarme lo mejor... aunque no siempre me sale. Lo confieso: como el resto de mortales, tengo luces y también tengo sombras.

Tematizar la mesa del salón ha sido fácil de hacer pero un poco más complicado de pensar:regalar corazones a barullo está al alcance de todos, pero llenarlos de sentires ya no tanto.

A mí me pasa que mis días son eternos (eso tiene parte buena), y al llegar a casa, la poca energía que me queda suele ser para dedicar a los pequeños y terminar alguna tarea doméstica que se me escapó el día anterior. Y suele pasarme también (y esa es la parte mala) que me duermo antes de dedicarle el rato que se merece a la persona que comparte mi vida: mi amor.

Nunca hemos practicado el día de San Valentín porque no creemos en él. Así que este mes,  siguiendo en la tónica de no diferenciar el 14 del resto, me propuse dedicarle un ratito cada día, para escribir un sentimiento de amor.

Y buscando ese ratito, fue como nació el proyecto de este mes:


Utilicé, como en Enero, sólo cosas que hay por casa (que dándoles un nuevo uso parecen nuevas) y cosas gratis.

El jarrón es de Ikea. Normalmente está en el baño, pero cambiándolo de sitio y tuneándolo con corazones, ahora parece de estreno.







 Las ramas son cosecha de mi ️, que las fue recolectando por la calle, en días de paseo matinal. Las lavé y pinté levemente de blanco.

Los corazones son de cartulina, recortados a mano y troquelados para poder colgarlos.





Y la parte final y amorosa del trabajo es que, cada día, escribía  una cita, verso o pensamiento universal acerca del amor por una cara del corazón y un mensaje personal por la otra.



Así hasta 28 veces, porque el amor no es sólo cuestión de un día... por muy 14 de febrero que sea.

Un beso a todos. Hasta la próxima!!






Esta entrada participa en la fiesta del amor de Creative mindly

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