viernes, 2 de enero de 2015

En 2015 cambio propósitos por lemas


Una noche de Diciembre se me quedó una frase prendida en la cabeza y al día siguiente fue lo primero que pensé al despertar, “Quien pierde la paciencia, pierde la batalla” (Mahatma Ghandi). Y la anoté sin dudar en mi agenda para 2015, primera hoja esquina superior izquierda. Ahí, la primerita del año. Para que me guíe y me inspire. Porque quienes mejor me conocen me definen a menudo por mi paciencia y mi tranquilidad. Y cada vez que pierdo alguna de ellas en un segundo, se me queda la mala conciencia durante un día entero.




Lo mejor es que a lo largo del mes de Diciembre fui pensando que para 2015 prefería no hacerme propósitos, y por el contrario, decidí ir eligiendo frases que me sirvieran de inspiración sobre cuestiones más amplias, que me guiaran para seguir creciendo por dentro. Y antes de que acabara el mes me alcanzó otra frase, lo que me hizo pensar que iba a ser más fácil encontrar lemas que me inspirasen propósitos en el día a día, que procurarme la larga lista de típicos propósitos. La segunda frase es “Hay dos regalos que debemos ofrecer a los niños: uno son raíces y otro son alas”.





Pero como no sucumbir al buenrollismo del día 1 de enero es difícil, al igual que pasa en septiembre, mes en el que nos encontramos forrando libros, ahora nos descubrimos empaquetando regalos y pensando qué cosas mejorar y qué planes no queremos que falten en el nuevo año. Así que al final he acabado pensando en algún que otro propósito, unos muy mundanos, como pequeñas operaciones makeover en casa, otros que acaban siendo los de siempre (cine, libros, paseos por el campo...) y uno que me asaltó el último día del año cuando el término project life, se coló así, como sin querer, dejandome con la angustia del "me da tiempo, no me da tiempo". Y claro, no me da tiempo ya a empezar mi album para este año. Pero con ganas he retomado un proyecto que empecé a los pocos días de ser madre, un cuaderno en el que voy contando a mis hijos algunas de las cosas que van pasando por nuestra vida, cómo fue su entrada en el mundo, por qué se llaman así, cómo fueron los primeros días de cole... y desde ayer, 1 de enero de 2015, qué pequeñas cosas vamos haciendo día a día. 

Y quién sabe, quizá más allá del cuaderno de espiral y cuadrícula, este año a lo mejor aprendo a hacer algunas cosas molonas.


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