lunes, 11 de junio de 2012

Pequeñas cosas que nos dan felicidad enorme

En el coche, de vuelta a casa tras pasar una gran tarde con los abues... Ponemos música, un cd que siempre va en el coche con la música de nuestra boda. La primera canción que suena es el Vals de Amelie, el vals toda la gente que nos quiere bailó con nosotros, y que yo, en algunas tardes de embarazo ,enchufaba con los cascos a la barriga.

Me había olvidado de ello hasta que hoy ha vuelto a sonar la canción en el coche. Y el nene se ha puesto a bailar (con la cabeza) sentadito en su silla de seguridad. No creo que alcance a recordar lo que escuchaba dentro de la tripa, pero ha sido bonito ver cómo los dos nos reencontrábamos con una canción tan presente en algunos de los mejores momentos de mi vida.

La música tiene un poder muy asequible y creo que es muy distinto al del otros artes: con tan sólo escuchar unos pocos acordes muchas veces nos da la vida, nos emociona, nos hace revivir recuerdos de hace mucho tiempo, nos cambia el estado de ánimo... hoy me ha dado un chute de vida y de diversión.

Y pienso: desconfiad de aquellos a quienes no les guste poner banda sonora a su vida cada día...

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